QUIÉN SOY

 

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POR QUÉ ABRO ESTE BLOG:

Os voy a contar por qué abro este blog y os lo voy a contar porque a lo largo de esta vida me he ido dando cuenta de una cosa, y es que, al mundo hay que hablarle sin tapujos. Seguramente ya habrás comprobado que tengo un palique de la ostia al bajar la página con el cursor. Ya ves, el mundo está lleno de rayados mentales. Pero lo que te decía, que al mundo hay que hablarle sin tapujos si de verdad quieres sentirte libre y plen@, no resignarte. Pero hablar sin tapujos no es fácil, porque nadie quiere ir hasta el fondo, y menos ahora donde todos exhibimos una supuesta desnudez perfecta ante el público, una desnudez que es pura apariencia, ilusoria y hueca, es decir: una estafa. En la desnudez real, oculta, en la profundidad que una halla a solas consigo misma, está incrustado el miedo: el muy cabrón se ha quedado a vivir ahí sin pagar fianza, y encima, nos ha endeudado parte de vida. Y nos hemos quedado así, oye, y que tampoco nos quejamos, ¿eh?, así como hemos podido, y que nos dejen tranquilos, que lo tenemos todo controlado. ¡Já! Nos hemos quedado viviendo a medias, viviendo en el medio, con nuestra cabecita perturbándonos, diciendo una cosa un día y al siguiente otra.

No sabemos cómo cojones vivir, porque si ni siquiera sabemos si nos gusta cómo y dónde vivimos. Somos un péndulo. Hoy más que nunca nuestra mente se sincroniza con la mente del mundo, que se ha vuelto viral; la mente global es una mente online que dicta y acapara y el ser humano sigue sus dictados. Aquí y ahora: somos en nuestras pantallas. Lo que parece un progreso para la humanidad puede ser su misma carencia. Mi carencia, la tuya, la del vecino. Esta contradicción nos carcome a todos y en el intento de SER uno se dedica inútilmente a ENCAJAR, y encajar no es SER. La contradicción es innata al hombre, lo que no es ni innato ni humano es reprimirse, aunque ahora parezca lo más natural del mundo, aunque ahora parezca que venimos reprimidos de fábrica intentando pasar el examen social, como si al nacer le hubiéramos dicho a nuestra madre: “mami, no me des tanto amor que luego no voy a saber cómo darlo”, “mami, no me enseñes valores que luego no voy a luchar por ellos”, “mami, no me hables de libertad si luego voy a resignarme”, “mami, no me digas que siempre sea yo si luego voy a ser como todos”. No nos engañemos, uno se reprime siempre que su valor de exposición(al público, ya sea online o onlife) esté por encima de su valor de existencia, real, puro.

 

Tenía una contradicción muy heavy con abrir el blog, porque, sabía que si lo hacía era para exponer parte de mi intimidad. Cada semana pensaba una cosa, me iba de un extremo a otro y al final me desgastaba inútilmente en la inacción. Así que decidí comprometerme sin más quebraderos de cabeza. Y eso me asustaba, joder, sí, me asustaba empezar a decir cosas que me comprometían. Por un lado me parecía bonito y por otro me decía: “¿por qué cojones vas a hacer esto?, ¿qué necesidad tienes de exponerte, de mostrarte humana débil, carente, ilusionada?“, incluso me repugnaba y me daba una pereza enorme, y entonces me crecían los enanos y las dudas y mi inseguridad me hablaba: “qué tontería, qué más da lo que sientas tú, no vale la pena”, “además lo que dices es muy triste, tu sufrimiento no va a ayudar a nadie, ni siquiera tu felicidad”, “suena egocéntrico”, “papá se va a asustar”, “en realidad amo la vida y parece todo lo contrario”. No paraba de juzgarme a mí misma, de ser mi ama y mi esclava.

Pero, ¿cómo no iba a hacerlo si mi vida está literal y literariamente escrita?, ¿cómo no iba a hacerlo si amo las letras como a la vida misma? Me he ido resguardando durante años, por contradicción, por valores, por miedo, y no he publicado nada, y ahora, cuando ya he dejado de darle tanta importancia a mis perturbaciones y anhelos, decido sacarme a la luz en forma de poemas, reflexiones, crítica social, ilustraciones. Porque además la mente nunca pasa de moda aunque la sociedad cambie, la vida es un eterno retorno y un poema escrito hace 3 años puede ser el que escriba dentro de 10. Cada vez estoy más cerca de la aceptación de mi propia vida y de toda la vida humana, así que cada vez estoy más cerca de la acción que de la pura teoría. Y eso es tener conciencia: “¿Ayuda a alguien eso que haces?”, voy hacia la respuesta afirmativa de esa pregunta. Por una parte una acepta las cosas cuando las va superando y sabes que volverás a caer y será más fácil levantarse, igual que una habla de una enfermedad cuando la ha superado. Y el mundo necesita hablar de corazón en la boca.

Así que abro este blog por varios motivos:

El primero es porque mi pasión es la literatura y por ende, el alma humana. Si mi pasión hubiera sido otra, no tendría la necesidad de mostrarme, de abrir este blog, pero es que si no escribo me da un yuyu, me petrifico, sedimento y muero. No quiero resignarme más a solas, quiero hacerme más humana expresándome como tal, porque mi humanidad a solas no ayuda a nadie, y además no quiero seguir cayendo en el lado de la soledad y la represión más de la cuenta, no quiero seguir negándome, ni a mí ni a todo lo que me rodea. Quiero expandirme.

El segundo es porque no quiero evolucionar yo sola y espero realmente llegar a otras personas que se sientan o piensen igual o se sientan o piensen de cualquier forma, que esto sea una apertura y expansión de conciencia.

El tercero es porque estoy en vena y tengo que aprovechar la racha… ¡que igual mañana se me pasa!

 

IMG_5003Me he pasado media vida debatiendo los dos polos de la misma, dejándome arrastrar hacia el sinsentido, observando lo poética que llega a resultar la Nada y lo puta que llega a ser la Soledad, pero prefiriéndola ante una sociedad carente de valores. La literatura ha sido siempre mi evasión e aislamiento. Pero me he pasado, me he regocijado y por qué no aceptarlo, maltratado tanto a literatura y a soledad… que he llegado a alejarme de mi propia vida, palpable, real; he llegado a imaginar unicornios rosas eyaculando del cielo, a amar en el más absoluto silencio, a crear un vacío perfecto, pero lo cierto y en contraposición a la divina imaginación, es que me estaba negando el amor, me estaba negando a mí misma en mi expresión más vital. Y cuando te niegas a ti mism@ vives por debajo de tus posibilidades. De tanto aislamiento y literatura de todo tipo, me ha ido crecido por un lado, la inseguridad y el desapego a la vida, y por otro, he alimentado todo el amor y la fantasía que existen para reinventar la misma. Porque sí, la literatura te da y te quita la vida.

 

LA TRISTEZA Y LA FELICIDAD

Respecto a esta querida tristeza, decir que hay una parte en ella que, humana y masocamente, me gusta, porque la vida no es solo felicidad, y mucho menos la falsa felicidad hueca que nos vende esta sociedad de sirope barato a través del plasma. La tristeza sirve para reivindicar precisamente eso, la vida. Esa tristeza que encuentras cuando vas al supermercado social y no queda sirope y entonces te hundes y te quedas sin nada y no te queda otra que observarte a solas y observar el mundo; y en la grandeza de ese pequeño acto tu conciencia se expande y dices: “¡coño!, pues sí que estaba empaná”. A veces, cuando la vida se vuelve injusta, hipócrita, mecánica –dentro del hedonismo perfumado, la competitividad hacia el falso Nirvana y el exceso de positividad- una tiende hacia esa injusticia y tristeza, y se posiciona en el lado caótico de la vida, en el rebelde, en el de la nostalgia ante este mundo cínico,y lo hace paradójicamente  para exclamar lo humano, para exclamar la esencia perdida. A veces me da miedo decirlo, halagar la tristeza, y siento que debo excusarme por escribir cosas tristes, pero realmente creo que deberían excusarse más las personas que se llenan la boca de felicidad en un mundo tan carente de afecto, tan falto de conciencia.   Me hace gracia porque, hay una especie de mito acerca de los que escriben tristezas, y es que se les ve como personas depresivas y nostálgicas, pero quizá esa faceta sea la única o la que más plasman, quizá esta faceta sea un grito de auxilio, un vacío lleno de potencial que reclama tu atención para que pienses, joder. La persona que escribe, no es solo lo que escribe, no es solo esas palabras, que nos encanta encasillar y sin embargo odiamos sentirnos juzgados. Escribo porque siento y con este sentir pretendo expresarme, hacer el mundo más libre sin que todas mis contradicciones tengan que ser juzgadas sino como humanas. ¡Inadaptados!, dicen, pues vaya, si adaptado es estar lamiendo sirope con una venda en los ojos, soy una inadaptada de cojones.

 

Estoy al 80% segura de que estas almas descarriladas son su opuesto, son la vitalidad pura, la ilusión desbordada, pero tienen una continua lucha con ellos mismos y con la sociedad, y no saben si quiera qué parte de ellos prefieren ser, son capaces de contradecirse en 30 minutos y creer estar convencidos en los extremos, porque cada estado mental te da los mejores argumentos para que creas que es natural sentirse así, que te estás siendo fiel a ti mismo. Y luego curiosamente, a estas personas, el resto del tiempo, les envuelve una templanza, una tranquilidad que confundiría a quienes les han leído. Creo que me estáis entendiendo en este momento. Hay siempre una lanza apuntándonos que dictamina si seguir perpetuando el estado de tristeza o no. Si seguir con la dinámica del inconformismo o empezar a ser el opuesto, la persona segura de sí, la que ha decidido vivir lo bello que ofrece la vida y ya no se niega, y ya no lucha consigo misma, sino por el mundo. Equilibra su animalidad y su espiritualidad, su cabeza apolínea y su cuerpo dionisíaco. Y esta decisión no es nada fácil, y dudo que aun tomándola llegue a ser una decisión estable, porque a estas personas no les gusta todo lo que ven, no les gusta cómo funciona la sociedad, los patrones actuales, no saben si adaptarse o no porque sienten que pierden profundidad si lo hacen, como si se corrompiera una parte de ellos, de lo que han sido, si llegan a adaptarse a esa vida que “toca” para supuestamente “salvarse”, cuando su desadaptación, rebelión y salvación propia era precisamente no estar dentro de esta sociedad, de sus normas y valores. De verdad, ¡he tenido tanto tiempo la sensación de que no me permitía ser feliz por esta contradicción! No me permitía echarme a volar a esa vida fácil. ¡Sí, la sensación! ¡Así lo sentía!

Lo que ocurre es que muchas personas subliman todo su ser, todos esos sentimientos que no saben dónde posarse, en un arte, depositan en un arte toda su pasión, porque todo lo que se hace con pasión, todo lo que apasiona, sea lo que sea, es arte, cierto, pero se olvidan de una cosa más importante: de ellos mismos, se han posado tanto en su arte que se han aferrado a él más que a la vida, ¡se han aferrado a la vida alejándose de ella!, y ya no saben vivir de otro modo, y quizá, con toda esa pasión que desprenden, les falte amor. Amor, en general. Y sin amor, sin un amor que se expande, de adentro hacia afuera, el mundo ni avanza ni gira. Y ese es el problema de la sociedad, el individuo aislado o alienado. Aislado de la sociedad porque no encaja y eso le abate o alienado una de dos, por su arte, o por la competitividad que impera en esta sociedad. En definitiva un individuo aislado, reprimido, que sufre por exclusión o por su propia competitividad que si bien lo hace avanzar no es en valores, bienestar y afecto.

Esta lucha que nos toca vivir a muchos es inevitable y desgasta, desgasta mucho, nos zarandea, nos gana y entonces nos quedamos relegados a una vida incompleta.  Y nuestro ser aislado sigue luchando y luchándose, porque uno siempre lucha contra lo que no es natural, uno siempre sabe que esta reprimiéndose. Y de repente, con todas las vueltas que le damos a la vida, llega alguien y te dice, con toda la simpleza del mundo: “No sé tú, pero yo solo tengo una vida y quiero vivirla”, y ese verbo, “VIVIR” es el que nos carcome, el que nos examina y examinamos. Y entonces te dices: “coño, ¿estoy viviendo yo la vida, o la vida me está viviendo a mí?”, “¿si de verdad amo la vida, qué cojones hago aquí sentada, reivindicarla?, ¿de verdad?, ¿qué mierda de reivindicación es esta?” Alguien dijo: LEVÁNTATE Y PIENSA. Y ya que estás, actúa.

La vida se está aprovechando de mí, de esta vulnerabilidad, la muy puta me folla y se queda dormida luego, o se va, sin darme un abrazo, sin hacerme el desayuno; la vida se va y ni me manda un whatsapp. Porque a la vida, a esta vida que nos venden como tal, a esta sociedad consumista y despiadada, no le importo, y a mi tampoco me importa ella. A mi me importa LA VIDA, y si la mimo yo y la mimas tú y la mima él, LA VIDA nos va a mimar.

Oye, no hace falta que dejes la tristeza de lado, pero pregúntate de qué te sirve seguir perpetuándola, pregúntate a quién le hace feliz tu tristeza. ¿Qué te frena?, ¿qué quieres hacer y no haces porque sientes que dejas de ser tú, que no eres tú? La tristeza va a estar en tu vida, la quieras o no, porque la vida es imprevisible y en lo imprevisible cabe el drama como caben todos tus sueños. ¿Vas a ir al mercado central cada día a por un kilo más de tristeza? ¿Vas a cargar siempre con el mundo a la espalda? Te lo dice una que ha estado enamorada de la tristeza y le ha dolido y aún así quiere seguir conversando con ella, pero no casarse, casarse con la tristeza es mandar la vida al desván. No sé si será algo personal pero mi forma de pedir auxilio ha sido siempre ante un folio, dejándome caer en él, cuestionándome, lejos de lo egocéntrico que pueda parecer, no he sabido hacerlo de otra forma. Y no puedo ni ir de triste ni ir de feliz, porque ni soy una cosa ni soy la otra, o soy las dos, o estoy en el medio, y cada día es diferente y cada día te vas conociendo y sabes llevar mejor el caos y conducirte hacia ese “vivir” donde hallas un sentido. Si sabes lo que te está frenando, sácalo, sin tapujos, sin miedo. Te vendes al mundo cuando te frenas, cuando bajas la mirada y no andas con la pasión en la boca, en los ojos, en el alma.

 

Un amigo alienígena llamado Javi me dijo:

“¿Adónde queremos llegar si siempre contamos las cosas que no nos comprometen, que no nos acercan, que no nos hacen humanos?”

Estar ensimismado en uno mismo es tachado de narcisista y egótico, uno parece sentir vergüenza cuando se da tanta importancia, pero, ¿no sería un simple prejuicio?, estar ensimismado en sí mismo es necesario, como es necesaria la locura, siempre que no afecte a otros, es más, siempre que se exprese y ayude a otros a verse como iguales, a acercarse. Cambiemos el concepto de narcisismo cuando nos estamos expresando al mundo débiles y carentes de amor, cuando estamos expresando nuestro inconformismo. Qué gracia que en una sociedad tan individualista y competitiva uno aparenta no estar mirándose el ombligo. O sea, que chapó al individualista que va hacia el éxito y pisa al débil y no al “narcisista aislado” que se perturba a solas porque no sabe cómo vivir. Narciso estaba enamorado de sí mismo y eso dista mucho de la persona que no ve en el agua su reflejo sino todas sus dudas, que son ni más ni menos, las dudas de todos. Claro, todas sus dudas llevan un “yo”, así que mejor comérselas a solas que aquí hay que ser fuertes. Ese es el germen de la sociedad. No hablar con el corazón en la mano, escondernos tras la súper RAZÓN, que excusa toda fragilidad y todo miedo y tiene todos los argumentos del mundo para su actuación a pesar de estar corrompiéndose en su misma razón, en su mismo logro.

La razón hay que utilizarla para la reflexión que favorece no para la reflexión que sangra. Y lo que va a pasar es que si al final tu no te expresas, por miedo, inseguridad y desadaptación, inseguridades, seguramente SÍ acabes al final de tu vida, frustrad@, en la mecedora del salón, mirándote el ombligo, mientras un conejo blanco te lame las venas de las manos, hasta que no te aceptes en voz alta, LIBRE, y ya sea demasiado tarde para echarle huevos a la vida. ¿No es genial sentir que puedes hablar con alguien de todo y de nada, de cualquier cosa, decir cualquier estupidez, desnudarte sin miedo, ser humano?, ¿no es genial sentir que puedes ser amado por quien amas?, ¿no es genial este vacío lleno de potencial?, ¿qué farsa es esta humanidad?, ¿qué humanidad es esta farsa? No tengas miedo, al final todos somos iguales, lo que nos diferencia es lo que hacemos con ese miedo: si lo utilizamos para volvernos más inhumanos o más humanos.

 

Una amiga alienígena llamada Yazmin me dijo:

“No es fácil equivocarte si te escuchas a ti misma”

Y esa frase tan simple ya nunca la olvido. Si crees firmemente en algo, esa creencia guarda un corazón, late. ¿Y cuántas cosas hacemos sin corazón? Si algo no tiene corazón no vale la pena. No vayas por un camino que no guarda un corazón. Joder, no reprimas tu creencia, no le des vueltas a solas constantemente, no vuelques el prisma, no te desgastes. Suéltalo, lo estás deseando y SÍ van a entenderte. Si eso en lo que crees es genial y lo has creado tú, ¿por qué no crees en ti mism@? ¿Acaso crees que siempre es mejor mostrar tu mejor cara? , ¿acaso crees que no van a empatizar con tus miedos e inseguridades? Escúchate más a ti mism@ y deja de escuchar tanto a los demás, a la sociedad, a la jauría externa. Escucha tu aullido interior. Porque la jaula es la sociedad, porque somos libres y no lo sabemos. Porque si tú no me enseñas tu humanidad, te la enseño yo, y si yo no te enseño mi humanidad ojalá me la enseñes tú.

 

Pizarnik dijo: Las palabras no hacen el amor, hacen la ausencia.

Las palabras me han enseñado que la literatura -en todas sus variantes- es preciosa pero si me aferro mucho a ella es Ausencia. Asencia real y Fantasía.Y no sé tú, pero yo quiero hacer el amor, yo quiero follarme al mundo, no quiero escribir toda la vida lo que quiero tener y no tengo, el amor que siento y no expreso, no quiero escribir sobre la vida  y no vivirla. Pizarnik, las palabras hacen la ausencia, pero también se puede hacer el amor con las palabras.

 

Que ningún familiar u amig@ se asuste ante tanto delirio, la mayoría de las tristezas son pasadas, pero no importa. Soy inestable porque soy, y mis palabras también lo son. Y no inestable de estrellarte tomates un día y al siguiente llamarte “¡amor mío!”. No inestable de loca que ha perdido la conciencia sino de loca que no sabe qué hacer con su conciencia. Algo así como ser entre locos la más cuerda y entre cuerdos la más loca.  Las personas somos muchos yoes en uno y si no te decides a mostrarlos todos, vives en una continua indecisión que te deja en la inacción. Un@ es como es, triste-feliz, caótic@-eufóric@. Es su complejidad, humana, salvaje, vuelta a los orígenes sin etiquetas. No tengas miedo de mostrarlo, no te excuses, pues toda emoción nos conecta. No te niegues. La persona que tiene que SER eres tú y tú decides si mostrar una parte de ti solo para encajar o mostrar todas creyendo que no encajarás y encajando más que nunca. 

 

Siento que esta carta sea un auténtico tocho kilométrico sin señal de restaurante para descansar y comer, pero era necesario explayarme para expresar todo lo que quería decir, así que te doy las gracias si has sido capaz de leerla del tirón, porque hay que echarle huevos.

 

 

Escribo para:

 

Para los altos. Para los bajos.

Para los que ni alto ni bajo.

Para los que ni gordo ni flaco.

Para los que ponen etiquetas.

Para los que van de hippies y también ponen etiquetas.

Para los que viven muy de prisa y no viven.

Para los que dicen “sí o qué” cuando no se han enterado de nada

Para los que cantan a grito pelado cuando están solos en casa

Para los que piensan en dejar la marihuana mientras se hacen una L

para los que hablan por teléfono hasta las 4 am

para la cenicienta que perdió su tacón borracha

para los que gritan con la boca en la almohada

para los que hacen malabares con mandarinas

Para los que salieron ayer de fiesta y están de resaca

Para los que se despiertan a la hora de comer y desayunan.

Para los que toman nutella cuando mandan a la mierda el mundo

Para los que no pueden dormir con calcetines, ni de coña, bajo ningún concepto

Para los que se masturban contigo y no lo sabes

Para los que lloran cuando su amigo enchufa a Romeo Santos en el coche

Para los que entristecen con Chopin

Para los que tienen un amigo vegano que les asesinaría por comer costillas

para los que toman pan de centeno y kamut

Para los que leen el ABC

Para los que leen diariopúblico

Para los que compran Vogue

Para los que no siguen modas

Para los que se parten con las viñetas de El jueves

Para los que se parten escuchando a Inda.

Para los del PP y el PSOE

Para los de “el coletas”

Para los que no siguen ideologías

Para los metódicos, psicoanalistas, nihilistas, existencialistas.

Para los que se erizan la piel con Quique Gonzalez y Sabina.

Para los que descubrieron a Perota Chingó

Para los que son una contradicción andante

Para los que duermen abrazados a una almohada

Para los que toman bebida isotónica de Hacendado

Para los mujeriegos diurnos y nocturnos

Para los que tienen problemas intestinales

Para los que se han descuidado tanto que no han cuidado a nadie

Para los que parecen los más seguros y son los más inseguros

Para las almas candentes, ebrias, perturbadas

Para los que nunca dejan de ser niños

Para los que tienen el aura índigo

Para todos los que vibran y hacen vibrar al mundo

Para los que abrazan a los árboles y los árboles se ponen felices.

Para los que no saben cómo vivir

Para los inseguros, vulnerables, caóticos

Para los inadaptados geniales

Para los que amen los insectos

Para los que no sean capaces de darles un zapatillazo a una cucaracha.

Para los de todo o nada

Para los viajeros incansables apodados Willy Fox

Para los que son capaces de convencerte de cualquier cosa

Para los tercos, cabezotas Tauros con ojos azules y verdes

Para mi madre, mi padre y mi hermano

Para todo el zodiaco de Linda Goodman.

Para los que dicen “no jodas”

Para los que corren y se corren sin miedo

Para los que sufren bullying

Para los que hacen bullying porque no se atreven a cambiar ellos.

Para los que vomitan la vida

Para las chicas que sufren anorexia y bulimia y pronto van a saltar al mundo

Para todas las asociaciones LGTB

Para los suicidas

Para los que siguen diciendo “ir pa ná es tontería”

Para los que han ido al psicólogo y han dicho: “le he psicoanalizado yo más a él que él a mí”

Para los feministas que luchan sin recelo y sin división.

Para los que follan a tutiplén

Para los que no follan ni pa´tras

Para los que no follan ni pa´tras y quieren follar a tutiplén

Para los que expresan su sensibilidad en la sexualidad

Para los que escapan del amor una vez detrás de otra y solo necesitan amor

Para los que se niegan a sí mismos y no dejan que nadie les cuide

Para los que creen que se están salvando y se están muriendo

Para los que no tienen que hacer otra cosa mejor que leerme

Para los que critican mujeres, hombres y viceversa y luego lo ven

Para los que mandan fotomontajes a Cuarto Milenio

Para los que tienen una pasión tan grande que se olvidan de mirar el reloj

Para los que han intentado ver el aura y contactar con espíritus

Para los que se ansían cuando algo les gusta.

Para los que sienten pinchazos en el corazón y son gases

Para los que de pequeños tenían un amigo imaginario

Para los autistas y asperger

Para los que siguen viendo videos de Mr Bean y se parten el culo

Para los que amen la escena de Annie Hall: ¡El universo se expande!

Para los que imitan a Ernesto Sevilla: ¡Guapa, guapa, guaaapa!

Para el chico con el corazón más bonito del mundo

Para los capitalistas espirituales

Para los demonios que maltratan animales

Para los que piensan que solo les salvará el amor y no ponen amor en lo que hacen.

Para los que abrazan a una almohada como si fuera alguien

Para los que duermen bajo un póster del Che.

Para los que descubrieron a Sixto Rodriguez en el videoclub

Para los que siguen poniendo cintas de Serrat

Para los que dicen “ya, ya, ya”

Para los que se ríen de todo porque están tristes

Para el que detesta a alguien porque es capaz de quererles

Para los que todavía viven en mayo del 68

Para los amantes del rock en todas sus variantes

Para los que entristezcan con Neruda y Pizarnik

Para los que sueñan toda la vida

Para los que quieren cambiar el mundo y no hacen nada

Para los que quieren cambiar el mundo y le echan huevos

Para los agresivos como respuesta al amor

Para los que hacen running y yoga

Para los que hacen workout

Para los que toman bebida de arroz y plantas raras

Para los que sufren de ansiedad en la boca del estómago

Para los amantes del riesgo y el vodka

Para los que viven de likes y son mucho mejor que un número

Para los que no se atreven a ser ellos mismos y son preciosos

Para los que no se expresan libres por miedo a la aceptación

Para los que tienen la serotonina baja y sufren estrés

Para los que nunca se dejan conocer del todo

Para los que le dan la vuelta a la almohada para que esté fría

Para los que son capaces de encerrarse en su cuarto 21 días

Para los que dicen sí y es no

Para los que siguen el camino de baldosas amarillas

Para los que un día aman y al guiente dicen: “Coño, ¡pero si ya no siento!”

Para los nostálgicos crónicos

Para los que huyen siempre de sí mismos y vuelven a sí mismos siempre

Para los de la generación perdida, X, Z

Para los que no saben si destruirse o salvarse

Para las personas, sin ninguna de estas etiquetas.

 

Nietzsche dijo: “Tiene que haber caos para dar a luz una estrella danzante”

 

 

 

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