saber ver al otro

Empiezo a darme cuenta de que soy más real desordenada y dispersa que poniéndome etiquetas que me limitan. Lo maravilloso es que cada día crezco en direcciones distintas, que decrezco luego, que me falta agua y no bebo, que bebo del tirón, que de repente broto y de repente hastío. Que me enredo y me desenredo y sigo, que lo que otros llaman perder el tiempo para mi es vivir, que lo que otros llaman error para mí es experimentar, y que esos dos verbos: experimentar y vivir, son los que hacen justicia a la vida. Una vez leí que el mundo iría mejor si tan solo lograramos marcar profundamente la vida de alguien con nuestra simple existencia. Me pareció precioso.

Con el tiempo sabré que estaba en lo cierto, que acercarme a mí misma fue lo más valiente que hice: saber verme para poder ver al otro.

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