DEJARTE PASAR

Dejarte pasar sería de tonta. De tonta de remate. De estúpida. De ida. De absurda. De superficial hasta la médula y hasta la coronilla de las barbies de plástico.Dejarte pasar sería enredarse la vida en un cactus y arrastrarse luego por una carretera de Arizona.

Acribillar mil globos aéreos en una competición de Belleza. Pedirle a Caronte que me lleve al infierno de Dante y me castigue a tinieblas. Colgarme del cuello un cártel que anuncie que no soy Eneas, que no fundaré la Nueva Troya, que no habrá ni Rómulo ni Remo, que nunca verán buitres, que lo siento, Luperca, por no amamantar. Que tengo incendiada en el ser la posibilidad de quererte para apagarla con agua y me llore en las manos cenizas. Que tengo en las manos cenizas y las lamo para volver a llorarlas, ante el espejo, abrazada al blanco y negro para parpadear la ausencia.

Dejarte pasar sería entrar a la boca del lobo, del cocodrilo y de la Estupidez de la que soy capaz y me proclamo reina, con espinas que sangran sangre que sangra y yo sangrándome, diciendo que es sirope de fresa el daño, y nadie entiende el truco. Dejarte pasar sería convertirme en reina de los siete enanitos, inyectarme los ojos en sangre y secuestrar 101 dálmatas, no hacer migas con Aladín siendo Leila, sumarle infinito a las mil y una noches, envenenarme sin cura de ti.

Meterme en la boca un puñado de arañas de goma y creerme valiente.
Trastocar la Odisea, saber que nunca regresaré a Ítaca e imaginar a Penélope tejiendo el sudario, tejiendo mi cobardía rodeada de mil caballeros que ni siquiera la aman. Sería de loca, de loca que ha perdido el corazón antes que la conciencia, y todo a la vez, y por duplicado.

Dejarte pasar sería escuchar a todos los borrachos de la ciudad lamentarse por sus vidas. Por aquel amor que yo tengo y le niego a la madre que el borracho no tuvo. Corroerme con ácido la ilusión en los ojos, regalarte una litografía y decirte: “esta era yo cuando aún podía verte”. Dejarte pasar sería dejar pasar la vida de largo en un coche en el que sonaba “Ojalá” y en el maletero un jardín descolgando mil flores. Y yo preocupada por el mismo retrovisor que empaño para no ver como se vuelan mil pétalos.

 

no es humedad, es llanto

Dejarte pasar tendría el rostro de una mujer sin orejas más que sin ojos, pero también sin ojos, como si tu boca no pudiera exclamar en la mía, posarse en la mía, amanecer en la misma. Como si un beso no fuera suficiente para saber que eres tú. Gastarme todo el dolor, hacerme cleptómana de muecas tristes cuando ya no me queden para suplir mi carencia abismática. Dejarte pasar sería abandonarse a la piedra, rendirse al sustrato, bendecir lo que no late y crea formas geométricas, infinitas e iguales al dolor que se reproduce y no muere.

Extrapolar mis miedos a un Megalito empapado a modo de lápida con epitafio que rece: no es humedad, es llanto”. Echarle agua al limón, materializar lo agrio en lima saliente sin flexibilidad en la duda, hacer de la duda una recta por la que baja la lluvia, en canaleta llorando, desembocando en un río. Meterme al laberinto en forma de cilindro y estrellarme cobarde, como un animal con el rabo entre las piernas.

Dejarte pasar sería tatuarme libélulas porque el Feng Shui dice que da prosperidad, que veré la vida en 360º y aún así seré tan tonta como para no verte, como para verte y hacer que no te he visto. Hacer que prospero sin ti, pero es pura vanidad mi reflejo en la circunferencia, ahogada en el centro sin salirme del diámetro, siempre. Siempre nunca. Siempre jamás. Nunca jamás.

Catapultar la bomba nuclear a mi pecho como si hubiera sido un accidente y no masoquismo, morir en el desapego al amor y a la vida que no es vida si falta lo rojo. Dejarte pasar llevaría descosida la cremallera al chapuzón y el chapuzón sería sangre y mis tripas, hambrientas, gritando tu nombre.Dejarte pasar sería mirarse al espejo de espaldas para no verter en el lavabo los ojos, encender congelada la ducha y que ardiera el dolor de lo frío; pensar que mi piel es piel y no corcho. Dejarte pasar llevaría en la boca el erizo, el arca de Noé ahogada en el vientre, los cuervos de Poe sonriéndome angustia.

Sería de infarto, de infarto con acento en la o, de corchea triste y tristes tigres entristeciendo y a la mierda la rima si no hay abrazo en el verso. Dejarte pasar sería la estafa de la sibila cuya profecía me augura sin ti, ahogar en la espuma a Afrodita, dejar a Eros sin Psique, decirle a Zeus que lo siento. Pedir auxilio al mito, llorarle al mito, suplicarle al mito.

Dejarte pasar sería flotar en la tierra y hundir el agua en el camino, hundir lo pisado porque no se sostiene tu vida. Labrar el engaño con sonrisas huecas en el lacrimatorio, sepultura de Dionisio en un grito. Dejarte pasar sería vivir sin calendario, despeinarse infinito, creer que el silencio será siempre fiel a la herida cuando la herida es tirita y tirita y tírate muerta la vida. La vida muerta, la muerte lenta en vida es muerte, no es vida lo que a veces no grita.

Comerme torpemente mi fracaso con unos palillos chinos y atragantarme por querer borrar lo que ni siquiera he vivido.Creer que escapo como un faisán de terciopelo que no sale del folio.Dejarte pasar sería dejar pasar la vida en un reloj de arena que nunca estallará de arrebato.
Ahorcarme con mi cassette favorito que hablaba de ti pero ahora no habla y enmudece en su óbito. Acudir al entierro de la llave que abría un corazón y pensar que no he sido yo la que he muerto.

Decirte adiós en un sobre que dice te quiero.

Dejarte pasar sería dejarse la vida. No ser. Ensamblar la desazón al delirio. Permanecer en lo inútil. Perecer sin la causa que supondría perderte. Temblarme en el suelo los miedos y convertirme en babosa adherida a los ácaros. Tener tanto temor como para andar del revés y darme la vuelta al verte llegar sin verte y entonces verte. Dejarte pasar sería otra vez, mi cama vacía, mi noche vacía, mis ojos vacíos. Mi corazón mirándome triste y yo calmándole como una idiota, diciéndole que la próxima vez no te dejaré pasar, mintiéndome como a los tontos y los tontos… creyéndome. Tontos, y yo la más tonta.

5 Commentarios DEJARTE PASAR

  1. Isabel Garcia 7th enero 2016 at 1:32 pm

    Precioso el vídeo.Dejarte pasar sería decirte adiós en un sobre que dice te quiero

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    1. La chica del pelo rosa 8th enero 2016 at 1:05 pm

      Sí, a veces somos tan tontas como para decir adiós con el corazón en la mano y la sonrisa más cínica del mundo en la boca. Nadie dijo que fuera a ser fácil ser siempre niños -inocentes, capaces-. Otra vez, gracias por comentar, me alegro de que te guste, me entretuve bastante haciendo el vídeo con cosas que iba encontrando por casa hah. Un abrazo!

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  2. Eze 21st enero 2016 at 3:23 pm

    Sólo paso a decir, para “no dejar pasar” la oportunidad, que tu poema me ha encantando. Que sonó como una gotita, en el agua del pozo que hoy es mi alma. Uno a veces, no se aguanta de agradecer tanta poesía. Quería preguntar también, si te molestaría que lo comparta (en facebook y demás…)?

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  3. La chica del pelo rosa 21st enero 2016 at 4:31 pm

    Eze! claro, eres libre de compartir lo que quieras! también de ir llenando el pozo de agua para salir de él! aunque bueno, hablar de pozos no es fácil, pero oye, no sé, al final todo depende de uno mismo, por mucho oleaje que venga desde afuera; tampoco juguemos a ahogarnos día sí día también. Igual ahogándonos siempre nos estamos engañando más que ahogándonos solo a veces! E igual el pozo está más lleno de lo que crees, e igual el pozo no es pozo, e igual… gracias por pasarte!

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    1. Eze 22nd enero 2016 at 2:27 am

      Oh, pero no quise dar lástima. El pozo va a desbordar de lleno! Pero a veces uno tiene que ser pozo y ser paciente mientras se llena. Como dice Machado:
      “Demos tiempo al tiempo:
      para que el vaso rebose
      hay que llenarlo primero.”

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